domingo, 14 de octubre de 2012

Shine bright like a diamond.

Las noches vacías me hacen reflexionar. Quizás la etapa del día en la que los pensamientos toman cuerpo y hacen daño sean las noches.
Las estrellas pueden represantar las ilusiones. Las esperanzas que albergo. Y vaya, casualidades de la vida que desde mi casa no se vean los astros relucientes. La contaminación lumínica quizás. Está entre las posibilidades. Aunque creo que la razón real (que puede ser imaginaria), sea que soy lo suficientemente dejada como para no coger un autobús y desplazarme a algún pueblo escondido donde sean visibles las gigantestas bolas de luz.
Podría sentirme mal. Pero es algo aún más doloroso. Siento que quiero llorar, pero mis ojos no dejan que las lágrimas salgan y me alivien. ¿Qué me pasa? Será que he descubierto que mi cuerpo es independiente. Mis sentimientos dicen "x" y mi cuerpo siente "y". Estoy sola. Es eso. Las personas que me quieren están, se quedan unos meses y se van. ¿Por qué? ¿Tan mala soy? ¿Transmito alguna especie de enfermedad, que os provoca y decidís marcharos lejos? Lo único que sé es que os echo de menos, que buscaría un elixir, la piedra más brillante del mundo por vosotros. Porque no estoy enferma. Soy una cuerda en el mundo de las sogas: Igual, de diferente manera.

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