martes, 13 de noviembre de 2012

Y mentiras.

Hoy, en clase ha salido el tema de Amanda Todd.
Esta noticia ha tenido una repercusión mundial, puesto que muchas plataformas contra el bullying escolar se han alarmado ante este caso. No me voy a meter en este drama, el cual da mucho de qué hablar y deja mucho que desear respecto al significado de la palabra "amistad". Esta vez quiero pronunciarme por otro fenómeno que he advertido: ¿Estamos acostumbrados a estas tragedias, de tal modo que ya ni nos afectan?

Me explico. En el mundo pasan muchas desgracias (las cuales nos sabemos bien, y de memoria además): Guerras, maltratos de todo tipo, hambre, enfermedades... vamos, que deberíamos dar gracias en algunos aspectos. Pero la frialdad con la que tratamos estos temas, me parece increíble. Desde pequeños estamos tan acostumbrados a las catástrofes que ya nada nos sorprende. Si no, podemos probar a dar un dato sobre la mortandad infantil en un país subdesarrollado, que no nos "afectaría" tanto como debería. Con esto no quiero decir que debamos vivir amargados por todos los problemas en el mundo, pero creo que no deberíamos tratarlo como un tema normalizado. No me parece adecuado que utilicemos expresiones como "es lo normal", "así ha sido toda la vida" o "qué se le va a hacer". Podemos hacer mucho más de lo que creemos, pero como alguien en alguna parte del mundo dijo que era imposible y tiró la toalla; nosotros también debemos hacerlo. 

Vivimos en un mundo en el que convivimos con la pobreza, la tristeza y la soledad mano a mano y no tratamos de erradicarlo (o sí, pero desde un punto lejano; ya que nos han enseñado que esas cosas pasan desde siempre, y casi siempre no nos tocan cerca). Este es el mundo en el que nos ha tocado vivir, y creo que deberíamos dejarlo mejor que como lo encontramos. En mi opinión, el conformismo no es la actitud.

En muchos aspectos se contradicen. Es decir, por un lado dicen que debemos ser solidarios e intentar hacer del mundo un lugar mejor; y por otro, que busquemos nuestra propia satisfacción. Defiendo una filosofía de vida en la que los dos conceptos se unan: Buscar nuestra satisfacción e intentar vivir mejor (ya que la vida es corta, debemos aprovecharla al máximo y con las máximas comodidades), con la regla de que si algo va a afectar negativamente a otra persona tengamos en cuenta a esta y seamos solidarios. Es muy fácil extender la idea de que hay que ser buena persona, lo difícil es ponerlo en práctica; y desde luego con la ignorancia y el "pasotismo" no se llega a ningún lado.

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