Pasa el tiempo y no llega el príncipe azul. Todas las ranas que has besado han resultado ser un fracaso. Y las pociones que antes conseguías por cuatro monedas, se han puesto más caras de lo habitual. Así es. Sacar partido a esta etapa es difícil, incluso diría, que resulta duro. Muchos cambios, pocas recompensas y un precio muy alto que debemos pagar.
Hoy he visto una chavala que suele frecuentar mi barrio. Sola. Acompañada de lo que denomino "amigos colilla" [Amigos que duran lo que un piti, o en su defecto; amistad con comienzo eufórico, que a medida que pasa el tiempo se va apagando o convirtiendo en un martirio]. Esta chica ha pasado su adolescencia chupándoles el culo a los populares de su generación. ¿Para? Para conseguir un hueco, popularidad... Quizás algo de fama en su instituto. Como he podido comprobar, la fama y el honor "estudiantil" no sirve de nada. Ser popular no va a alimentar a tus hijos en el futuro. Ni te va a garantizar tener un buen empleo, tenlo por seguro. No vas a ser nadie, si no te lo curras desde otros aspectos. Tener vida social está sobrevalorado, mejor dicho; tener vida personal (Relaciones personales íntimas y familiares) está infravalorado.
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